En 1938, Aurelio Mendoza sembró su primer potrero de agave en la tierra roja de Los Altos. Prometió no embotellar nada que no serviría en su propia mesa.
Tres generaciones después conservamos los mismos alambiques, la misma paciencia y la misma palabra. Lo demás — los premios, la exportación — llegó solo.
— Familia Mendoza